Casi todo el mundo sabe que un cactus puede pasar mucho tiempo sin agua, pero el cactus no es la única planta que tiene esta habilidad. Existen otras familias de plantas como la Crassula, la euphorbia y el lirio que también pueden vivir con escasez de agua. En cualquier caso, debemos aprender los trucos sobre como cuidar un cactus si queremos que crezca fuerte y vigoroso.

Los cactus o suculentas son un tipo de plantas que forman parte de la familia de las cactáceas. Debido a las condiciones extremas en las que han crecido, tienen la característica de poder sobrevivir a condiciones de sequedad extrema y soportan bien tanto las altas como las bajas temperaturas. Los cactus que crecen en zonas desérticas, como el Mammillaria y el Echinocactus, tienen una forma regordeta y están cubiertos de espinas, mientras que los cactus selváticos como el Rhipsalis o la Schlumbergera suelen ser planos o delgada y carecen de espinas. Existen incluso cactus con hojas, por ejemplo, la Pereskia, que en etapas avanzadas de maduración se asemeja al naranjo.

Luz

La luz es esencial para los cactus aunque, dependiendo del tipo de cactus, puede requerir unas condiciones concretas u otras. Los cactus que tienen espinas necesitan de la luz del sol directa para crecer bien, pero pueden adaptarse a condiciones algo más sombrias. Si colocas a tu cactus junto a una ventana, el efecto multiplicador del cristal puede acabar por quemarlo, así que trata de proteger a tu planta de estos rayos concentrados. Los cactus sin espinas, también necesitan de la luz del sol, pero no tan directa.

Si estás cuidando tu cactus con luz artificial, necesitará de unas 16 horas de luz fluorescente junto con luz incandescente en una proporción de 10 vatios de luz fluorescente por cada vatio de luz incandescente.

Si además quiere que tu cactus florezca, deberás buscar algo más de información sobre el tipo de cactus concreto ya que, los requerimientos para cada cactus son diferentes. Mientras que algunos necesitarán mantenerse en una zona con luz indirecta, otros necesitan de oscuridad absoluta para conseguir flores.

Cuando hablamos de los tipos de luz, generalmente nos referimos:

  • Luz directa: La luz directa es la que obtenemos a pleno sol e incide directamente sobre nuestro cactus.
  • Luz filtrada: Entendemos por luz filtrada la que obtenemos después de haber pasado por cualquier tipo de filtro, como por ejemplo, una tela, un árbol que hace de parapeto… Sin embargo, a pesar de estar filtrada, todavía otorga una buena cantidad de luminosidad al cactus.
  • Sombra: Carencia de luz directa o filtrada. Generalmente, las plantas que necesitan sombre suelen requerir también bastante humedad.

Agua

Aunque los cactus son conocidos por sobrevivir en condiciones de sequedad extrema como en el desierto, también necesitan agua para sobrevivir y sobre todo para florecer. No todos los tipos de cactus necesitan la misma cantidad de agua y las condiciones de tu zona también afectarán a la frecuencia de riego. Por ejemplo, pueden influir:

  • La cantidad de sol que recibe el cactus
  • El calor que hace en la zona
  • La frecuencia de lluvias en la zona
  • El tipo de sustrato
  • El tamaño de la maceta

Con los cuidados y un riego adecuados conseguirás una vida larga y saludable para tu cactus. Los cactus que provienen de zonas deserticas están acostumbradas a recibir una cantidad muy grande de agua espaciada mucho en el tiempo.

Como guía general para cactus plantados en el exterior:

  • En verano puedes regar tu cactus cada semana o semana y media si recibe suficiente luz directa. Ten en cuenta que los cactus africanos suelen entrar en latencia en verano, durante la época de latencia no deberás regarlos.
  • En primavera y otoño, si llueve con una frecuencia de 2 a 4 semanas, no necesitarás regarlos, en caso contrario, puedes regarlo cada 15 o 20 días.
  • En la época invernal, la mayoría de cactus permanecen inactivos, a excepción de los cactus africanos que lo hacen en verano. Debes restringir el riego durante el tiempo que permanece aletargado.

Si tu cactus está en una maceta:

  • En verano riega cuando el sustrato esté seco.
  • En primavera y otoco deberás regar aproximadamente una semana después de que se haya secado la tierra interior.
  • En invierno deberás suspender los riegos.

Como truco, siempre debes pensar que, a diferencia de otras plantas, con los cactus más vale quedarse corto que pasarse con el agua. Si tienes dudas de si debes regar, espera un poco más de tiempo y cuando veas que empieza a marchitarse ligeramente, es el momento.

Temperatura

Ofrecer un ambiente con la temperatura correcta y una circulación de aire adecuada es esencial para cuidar un cactus. Dependiendo del tipo de cactus que tengas, requerirá unos u otros cuidados y para saberlo, puedes fijarte en el origen de tu planta. El origen de tu cactus te dará una buena orientación sobre la temperatura y aire que necesitará.

La mayoría de cactus toleran bien condiciones de bastante sequedad y se adaptan a temperaturas entre los 7 y los 35º centígrados, siempre y cuando no sea un ambiente muy húmedo. Algunas especies de cactus sobreviven bien en Canadá y Alaska durante todo el año, soportando temperaturas extremas de frío y humedad.

Si puedes, manten tus cactus bien separados entre ellos y colócalos en una zona donde tengan una buena circulación de aire. Para que florezcan, generalmente se requiere de temperaturas nocturnas por debajo de los 18°C y menos de 12 horas de luz.

La mayoría de cactáceas prefieren una diferencia brusca de temperaturas entre el día y la noche. El crecimiento de los cactus suele realizarse por la noche.

Abono

Los cactus maduros que están bien asentados a su zona de crecimiento recibirán con agrado un fertilizante líquido diluido ocasionalmente, sin embargo, debes hacerlo de manera correcta o puede ser muy perjudicial para la planta.

La época ideal para abonar tus cactus es en la época de crecimiento, lo cual corresponde a los meses comprendidos entre primavera y otoño. En invierno, el abono está prohibido para los cactus.

La frecuencia de abono debe ser aproximadamente de una vez al mes con un fertilizante equilibrado entre nitrógeno, potasio y fósforo. En la época de floración, generalmente en verano, puedes utilizar un fertilizante con una concentración ligeramente superior en potasio, lo cual ayudará a que las flores nazcan más fuertes y coloridas.

Plagas y Enfermedades

Como todas las plantas, los cactus también pueden verse afectadas por plagas o enfermedades. Las plagas que pueden afectar a las cactaceas son:

  • Cochinillas
  • Nematodos
  • Orugas
  • Gusanos de suelo
  • Caracoles y babosas
  • Acaros
  • Pulgones
  • Mosca blanca
  • Saltamontes
  • Roedores

Si detectas cualquier plaga en tus cactus, te recomendamos que vayas a tu tienda de jardinería a buscar algún tipo de plagicida adecuado a tu problema. Para la plaga de nematodos, deberás ir un poco más allá y quitar el cactus de su ubicación actual, eliminar la tierra que hay entre las raíces y replantar utilizando un sustrato pasteurizado o mezcla.

Si está utilizando aerosoles químicos, lee la etiqueta detenidamente ya que, de usar el plaguicida de manera inadecuada puedes acabar con el cactus.

Las enfermedades más graves que afectan a las cactacesas son:

  • Fusariosis
  • Podredumbre del cuello
  • Podredumbre interna
  • Botritis
  • Manchas
  • Roya
  • Bacteriosis
  • Helminthosporium

La podredumbre es bastante común en los cactus y suele aparecer por un exceso de riego. Suele comenzar en una punta del tallo y avanzar por toda la planta. En ocasiones puedes salvar la planta cortando más allá de la zona estropeada. El corte se debe lavar con una solución que harás mezclando en un vaso 9 partes de agua y 1 de lejía.

En caso de plaga o enfermedad, trata siempre de separar el cactus enfermo del resto para evitar propagarla entre todas tus plantas.

La Maceta y el Sustrato Ideal

La elección de una maceta de tamaño correcto y el tipo de sustrato empleado son esenciales si quieres cuidar un cactus correctamente. Cuando son pequeños, puedes elegir una maceta de bonsai, por ejemplo, que además de ser un recipiente bonito, tiene un tamaño adecuado para un pequeño plantel de cactus. Una vez el cactus haya crecido, deberás trasplantarlo a una maceta individual o al jardín directamente.

Evita utilizar una maceta demasiado grande, ya que ello puede provocar que las raíces se pudran. Si la planta es demasiado pesada para una maceta pequeña, puedes colocar la maceta dentro de una más grande y rellenar el hueco entre ambas con grava, de este modo aguantará el peso perfectamente.

El tamaño de la maceta para cactus será, generalmente, lo más pequeño posible. Será muy importante que la maceta tenga unos buenos agujeros de drenaje para que la humedad pueda salir del sustrato. Si los agujeros de tu maceta no son suficientemente grandes, tendrás que hacerlos tu mismo/a.

Las macetas de barro son también las más adecuadas para la mayoría de cactus, ya que el mismo recipiente ayudará a absorver la humedad de la tierra y liberarla al ambiente.

El sustrato que elijamos para nuestro cactus debe ser poroso y reposar sobre una capa de grava gruesa ladrillos rotos. Esto ayudará a que el agua drene perfectamente hacia los agujeros de escape.

En tu tienda de jardinería puedes encontrar un sustrato ideal para cactus, pero si quieres, puedes hacer las mezclas tu mismo/a siguiendo la siguiente receta:

  • 1 parte de arena de río con grava que asegurará la permeavilidad
  • 1 parte de tierra rica en humus como por ejemplo el mantillo
  • 5% de polvo de carbón vegetal que evitará la proliferación de parásitos

Transplante

Para trasplantar un cactus que está en una maceta, deberás:

  • Elige una maceta de tamaño adecuado. Recuerda que el tamaño ideal para los cactus es tan pequeño como puedas siempre y cuando quepan en él las raíces.
  • Asegúrate de que la maceta tiene unos buenos agujeros de drenaje, si no los tiene, los tendrás que hacer tu mismo/a.
  • Coloca una capa de grava gruesa en la base de la maceta para asegurar el drenaje del agua.
  • Cubre 1/3 de la maceta con el sustrato para cactus.
  • Retira el cactus de la maceta antigua sostieniendo firmemente la maceta con una mano y la base del cactus con la otra. Vuelca lentamente la maceta y aplica unos suaves golpes para que se desprenda.
  • Elimina la tierra que hay entre las raíces y poda algunas si ves que tiene demasiadas.
  • Coloca el cactus en la nueva maceta asegurándote que no quede ni demasiado descubierta ni demasiado enterrada en la tierra.
  • Rellena el resto de la maceta con sustrato y presione la tierra suavemente alrededor de las raíces para que la tierra se asiente. Asegúrate de dejar un espacio entre la parte superior de la maceta y el sustrato para que tengas sitio para regar.
  • Por último, riega tu cactus.

En ocasiones, extraer el cactus de la maceta actual puede ser complicado, ya sea por el sustrato o por el tipo de maceta utilizada. Si te cuesta sacar la planta, no tires de ella, ya que podrías romper el recipiente o dañar el cactus.

  • Golpea suavemente la maceta con una madera mientras la sujetas boca abajo asegurándote de coger la planta.
  • Si eso no funciona, utiliza un cuchillo para intentar separar la tierra de la maceta, exactamente igual que como harías para desmoldar un bizcocho de su molde pero con cuidado de no dañar las raíces.
  • Si todavía no es suficiente, seguramente deberás romper la maceta. Para ello, ayúdate de un martillo para golpear suavemente pero con firmeza. No tires los trozos de maceta ya que te podrás servir como material de drenaje en la base de la nueva maceta.

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